> El diario de Antonio: Reseña: Croquetas y wasaps

domingo, 3 de noviembre de 2013

Reseña: Croquetas y wasaps

-Datos técnicos
-Autora: Begoña Oro
-Editorial: SM
-Número de páginas: 232
-ISBN: 9788467551907

-Sinopsis
¿Te has preguntado alguna vez qué quedará de ti cuando ya no estés? Clara sí. Justo cuando está al borde de la piscina. Y tiene dos opciones: tirarse de cabeza cuando todo su cuerpo grita para que lo haga, o quedarse quieta tapándose las orejas con las manos. Novela realista que agranda el universo de Pomelo y limón y narra con el estilo actual y chispeante de Begoña Oro el chaparrón de sentimientos al que se enfrenta una adolescente cuando se da cuenta de que tiene al alcance de su mano la oportunidad de ser feliz.

Había oído hablar muy bien de la autora en numerosas ocasiones, pero nunca había probado nada suyo. Tras leer varias reseñas positivas de este libro, me animé a darle una oportunidad. Cada vez que veía una crítica de él, leía la palabra "original". Cuando vi la portada también me vino esta palabra a la cabeza, pues nada tiene que ver con otras cubiertas -son diversos elementos que no guardan ninguna relación entre sí-. La trama es aparentemente sencilla, ya que presenta una novela basada en los diferentes problemas a los que se enfrenta una adolescente. Sin embargo, a medida que vas pasando las páginas te introduces en una historia llena de moralejas y reflexiones, que van acompañadas de la peculiaridad de la autora a la hora de narrar. Utiliza un estilo sencillo y cercano, que te permite sentirte parte de la vida de Clara y compañía. Además, se lee muy rápido, pues la escritora se encarga de mantenerte enganchado al libro, deseando saber qué va a pasar en todo momento. El resultado de la mezcla de todos estos ingredientes es una historia tan sabrosa como las croquetas de la abuela de Clara, tan colorida y llena de vida como las pintadas verdes de su abuelo y tan pintoresca y original como los dibujos de su mejor amiga. Doscientas treinta y dos páginas repletas de energía positiva altamente contagiosa que te harán tener ganas de lanzarte de cabeza a la piscina.

Comienzo hablando del modo en que está contada la historia. Los capítulos son muy cortos -duran una o dos páginas; tres los más largos-, lo que hace más amena la lectura. Cada uno tiene un título que va relacionado con su contenido, y los hay con nombres como "zombis, rinocerontes y salvavidas" o "cómo estampar un momento mariposa". Como comenté antes, la autora emplea un lenguaje cercano y directo, que te hace sentir parte de la historia. Está narrado en primera persona por Clara, la protagonista, que cuenta su día a día de un modo natural y fresco, que te permite identificarte fácilmente con ella en muchas ocasiones. El encanto de esta novela reside, en gran parte, en la forma de estar narrada. La autora incluye muchas frases ingeniosas, hace muchas comparaciones y te hace pensar y meditar todo el rato. El ritmo, como también dije en el primer párrafo, es muy rápido y ágil. Siempre estás deseando saber qué ocurrirá, a qué nuevas y disparatadas situaciones se enfrentará la protagonista, qué camiseta llevará su abuelo o qué teoría de su amiga María -anda, ¡si rima!- le vendrá a la mente. En este libro, la escritora ha demostrado su gran creatividad a la hora de escribir, y la alegría y el optimismo con que ve la vida. Tras leer esta historia, me he quedado con muchas ganas de leer su otra novela, Pomelo y limón, que ha cosechado muy buenas críticas.

Los personajes están muy bien caracterizados y son muy realistas, pues no son perfectos y evolucionan a lo largo del relato. La protagonista se llama Clara, y es una chica cariñosa, creativa e inquieta. Me ha gustado mucho este personaje por su sencillez y alegría. Ella vive con su madre y con su abuelo. La primera es una psicóloga protectora, amable y quisquillosa. El segundo es jovial, divertido y da muy buenos consejos. Estos dos están siempre discutiendo, aunque en el fondo se quieren mucho. También tiene una mejor amiga llamada María, que es inteligente, comprensiva y centrada. Con Unai mantiene una relación extraña, pues hay veces en las que lo comprende y otras en las que le saca de sus casillas. Es un chico corpulento que viste de negro desde que su padre murió cuando él tenía cuatro años. Siempre tiene una nueva versión de su muerte. Es cerrado, amable y buen amigo. Estos dos últimos le ayudan a olvidarse de su ex novio, un joven del que formó una imagen equivocada, la dejó por otra chica. La autora aprovecha y exprime a todos los personajes, que hacen que la historia sea más entretenida y peculiar. Sin duda, los recordaré durante mucho tiempo, pues les he cogido mucho cariño. Son una razón más por la que no dejaré de recomendar este libro.

El final me ha gustado mucho. En él se resuelven todos los problemas que se plantean durante el libro de un modo tranquilo y detallado, lo que hace que sea creíble y que no sea muy brusco. Pone fin a una historia que me ha conquistado desde la primera palabra hasta la última, incluyendo las ilustraciones. Un libro exquisito que merece la pena ser saboreado, pues es un bocado más que delicioso. Está lleno de reflexiones y consejos. Te enseña a zambullirte en la piscina sin comerte la cabeza pensando en qué pasará, porque cuando ocurra, ya se tomará otra decisión. También te hace pensar sobre la ausencia: qué pasará cuando no estés y qué pasa cuando alguien a quien quieres ya no está. Decir adiós a aquellos que no te aportan y a los que tú no aportas nada es una moraleja más dentro de todas con las que te encontrarás en este libro. Todo esto está contado con una pluma deliciosa y única, que con cada palabra me ha conquistado. Es una novela que se caracteriza por su originalidad y peculiaridad, y por encerrar en sus páginas una historia mucho más profunda de lo que las pocas líneas de sinopsis cuentan. Los personajes son muy realistas y cercanos, y te sientes identificado con ellos en numerosas ocasiones. Una receta a base de creatividad e imaginación que ha dado lugar a una croqueta riquísima, y como dice la autora en el trailer, de las que solo hacen las abuelas.

"Hay que saber decir adiós", dijo mi abuelo. Qué gran verdad. Si algo había aprendido desde que estrené aquel gloss que pretendía ser una trampa para moscas, es que hay que saber decir adiós, pero no solo a los muertos. Por encima de todo, hay que saber decir adiós a los vivos que no nos hacen felices y a los que no podemos hacer felices. Lo demás es hacer el imbécil. Lo demás son telarañas.

8 comentarios:

  1. Tengo ganas de leer este libro, me tiene muy buena pinta.

    Un besiño

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  2. Ha tenido muy buenas críticas este libro, no sé si lo leeré.
    Un beso :D

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  3. A ver si me gusta, que aun no he probado la pluma de Begoña Oro.
    Un beso

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  4. La verdad es que le tengo muchas ganas a este libro, me parece fresco y corto y por tu reseña creo que voy a intentar hacerme con él antes de tiempo para poder disfrutarlo y ver si me gusta tanto como a ti.
    Muy buena reseña
    Un beso

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  5. Pues tiene muy buena pinta. Me lo apunto.
    Por cierto soy Pérfida
    Un saludo coleguita

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  6. hola!
    la verdad es que no me gusto mucho
    un beso

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  7. Tiene buena pinta pero no sé si, para mí, sería algo más que simplemente entretenido y ya...

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